El primer cuaderno cosido a mano
Todo arrancó con una libreta de tapas duras donde una de nosotras pegaba recortes de revistas viejas y escribía los pasos de cada actividad con letra apurada. La idea era simple: dejar registro de lo que realmente salía bien en casa, no de lo que se ve lindo en una foto. Ahí apareció la costumbre de anotar la edad sugerida, los materiales que ya teníamos en la cocina y el tiempo real de armado, que casi nunca coincidía con lo que prometían los libros.